21 nov 2009

La Diputación de Valencia con las nuevas tecnologías

La Sección de Estudios Arqueológicos Valencianos ofrece un balance del curso que comenzó en julio




Valencia, 21/11/2009
La Diputación Provincial, siempre pionera en el campo arqueológico, adopta todas las nuevas tecnologías que pueden perfeccionar la labor científica de sus centros. Los avances que, desde otras disciplinas, se realizan, se aplican de inmediato.

La SEAV (Sección de Estudios Arqueológicos Valencianos) ha terminado su programa de investigación para el año en curso que comenzó el mes de julio pasado y ofrece un balance del mismo.

Las excavaciones arqueológicas labores de campo, son parte esencial de dichos programas y van dirigidas a la recopilación de la documentación básica contenidas en los yacimientos (o archivos) donde se trabaja.

Actualmente la SEAV, aparte de otros estudios, dirige sus esfuerzos a la culminación de tres programas de investigación, uno de ellos a establecer la secuencia cronológica y cultural entre el Paleolítico Inferior y el Mesolítico, así como la identidad antropológica de sus agentes.

Para ello excava la Cova Foradà de Oliva, yacimiento que se ha revelado como uno de los más completos del occidente europeo y cuyos restos neandertales, junto a una cuantiosa masa de útiles líticos y desechos alimenticios, acumulados durante más de cien mil años de vida ininterrumpida en la cavidad, serán decisivos para que el programa de trabajo en desarrollo alcance sus objetivos. Diversos sistemas de datación se han aplicado y otros más actuales se aplican ahora, estando en fase de estudio la obtención del ADN humano.

El segundo programa se desarrolla en la Cova dels Mosseguellos de Vallada, en el interior de la Comunidad, y mucho más interior durante la última glaciación por la retirada de la línea de costa actual varias decenas de quilómetros mar adentro, aunque la abundancia de determinadas conchas marinas en el mismo sugiere un activo intercambio sucesivo entre comunidades.

Aquí se pretende establecer la minuciosa secuencia cronológico-cultural del Paleolítico Superior, en su fase última, Magdaleniense y su enlace con el periodo anterior, Solutrense, y el posterior, Mesolítico. La existencia de Arte Rupestre en sus paredes y mobiliario en los sedimentos, amplía las líneas de estudio en esta dirección. Las numerosas dataciones que se obtienen a través del C14 y del Acelerador de Masas permíte trabajar sobre terreno firme.

Con el tercer programa los objetivos son otros, alejados también en el tiempo varios milenios. Se ha actuado en dos yacimientos próximos e íntimamente relacionados. Uno de ellos es una ciudad ibérica, Carmoxen  probablemente. Situada en término municipal de Moixent, equidistante del de la Font de la Figuera, en terrenos comprados recientemente por la Diputación Provincial de Valencia para enriquecer su propio patrimonio y para proteger esta ciudad ibérica que hunde sus raíces en el siglo sexto antes de Cristo, prolongando su vida hasta época romana. Durante el siglo IV fue contemporánea de La Bastida, yacimiento puesto en valor también desde la propia SEAV.

El otro yacimiento es el cementerio donde enterraron a los muertos de Carmoxen, la conocida como Necrópolis del Corral de Saus, célebre en el mundo ibérico por las tumbas excavadas por la propia SEAV y por los restos arquitectónicos y esculturales procedentes de monumento o monumentos de los siglos VI ó V destruidos y reutilizados en tumbas posteriores y aquí descubiertos.

En Carmoxen, conocida actualmente como Castellaret de Baix, se ha excavado con el fin de determinar la trama urbana y conocer la secuencia estratigráfica constituida tras más de cinco siglos de vida.

En el Corral de Saus los trabajos se han dirigido a localizar la situación de las tumbas y otras posibles estructuras a través de la teledetección vía satélite con exploración mediante el georadar, con el fin de no ir a ciegas durante la excavación sabiendo la situación de las construcciones. Expertos de la Universidad Politécnica de Valencia han terminado los trabajos y, en estos momentos, procesan los resultados que, por lo observado, pudieran reparar sorpresas.

Todos los yacimientos objeto de estos programas de investigación están debidamente protegidos y durante la campaña actual se han revisado los sistemas de protección y cuidado, especialmente los del Corral de Saus, mejorándolos.