24 ene 2010

Circuit Teatral Valencià: un ejemplo de democratización cultural

Valencia, 24/01/2010
Tras veintiún años de historia, la Consellera de Cultura lapida el Circuit Teatral Valencià que nació –y así ha continuado hasta ahora- para vertebrar las artes escénicas hasta en más de sesenta localidades de nuestro ámbito territorial.

La circular –dirigida a la atención del programador / programadora de teatro i danza- recaló en nuestros respectivos lugares de trabajo en forma de fax con remite de la Oficina de Coordinación del CTV de Teatres de la Generalitat Valenciana.

“Siguiendo instrucciones recientes de la Directora General de Teatres de la Generalitat Valenciana, os comunico –dice la persona que trabaja como Técnico de Gestión de Artes Escénicas- que este año 2010 la aportación económica que desde Teatres de la Generalitat se destina al proyecto Circuit Teatral Valencià no se realizará –como hasta el 2009- mediante factura por el 50% del caché, emitida por las propias compañías, sino que se realizará mediante subvención a los ayuntamientos, a través de una convocatoria pública que actualmente está en proceso de redacción. En lo que respecta al presupuesto de Teatres G.V., esta asignación económica pasa del capítulo II al capítulo IV”

Por más que pudiera parecer inocua, no se nos escapa como entidad representativa de muchos de los gestores y gestoras culturales receptores de la referida circular, la trascendencia de esta modificación , por cuanto este cambio de naturaleza de partida presupuestaria que ayudaba a costear la programación de eventos de teatro y danza en las ciudades adscritas al Circuit no sólo pueden suponer una notable reducción económica de las ayudas, particulares y globales, y una gran complicación administrativa y de planificación, que dificultará enormemente la tarea de programación cultural de los ayuntamientos, sino que además implica de facto la efectiva “liquidación del Circuit”. Un proyecto que va más allá de lo que sería una simple “bolsa de subvenciones” y que, como bien es sabido, ha repercutido muy beneficiosamente, como apuntábamos anteriormente, en los municipios que han venido conformando esta singular red, en los ciudadanos y –sobre todo – en la configuración y consolidación de las compañías profesionales valencianas.

Como gestores y gestoras culturales, nos ha dejado estupefactos semejante cambio y más aún conociendo la trayectoria de nuestra Honorable Consellera en su Alcoi natal, cuando por su condición de Concejal de Cultura, -coincidiendo con la celebración de la Mostra de Teatre de esa ciudad- la observábamos gratificados oyendo sus parlamentos en la Llotja  en defensa del teatro valenciano y  su decidida apuesta por él.

El Circuit ha sido una estructura que ha servido no sólo para financiar la mitad de los cachés de las compañías teatrales cuando éstas han transitado por los espacios escénicos que gestionamos, sino que ha servido también para vertebrar a la profesión e interrelacionarla. Compañías y programadores hemos ido de la mano durante todos estos años. Al calor del Circuit se ha ido fraguando la visibilidad de muchas de ellas al tiempo que se promovían jornadas formativas y de reciclaje en relación a nuestra condición de programadores. El Circuit ha sido una permanente fuente de información en cuyas reuniones sectoriales y posteriores asambleas, hemos debatido democráticamente los recursos económicos, las giras, y hasta las dotaciones técnicas necesarias para nuestros establecimientos culturales, con el afán de dignificarlos y hacerlos aptos para la exhibición de cualesquiera de las artes escénicas.

Aniquilar ahora el Circuit es condenar a nuestros pueblos al ostracismo, pues aunque se nos diga que las subvenciones van a posibilitar que “todos” los pueblos van a poder optar a acogerse a ellas, lo bien cierto es que las mismas serán otorgadas en base al carácter discrecional, o lo que es lo mismo: a la afinidad o al  grado de connivencia que tenga el equipo de gobierno municipal con el autonómico.

Los gestores y gestoras que hemos venido formando parte del Circuit por nuestra condición de técnicos de cultura durante estos años, siempre hemos reclamado su ampliación a otras más localidades, pero también nos hemos opuesto frontalmente a la permanente negativa de Teatres a este derecho legítimo cuando, al aceptar ampliarlo, no ha existido voluntad alguna por incrementar su precaria dotación económica. Y decimos “precaria” por dos motivos: por la enorme diferencia económica existente entre lo que destinan otras comunidades autónomas para proyectos similares y lo que destina el Govern Valencià; y porque al cercano millón de euros de Teatres de la GV los ayuntamientos aportaban en su conjunto más de tres millones y medio.

Por otra parte, el hecho de que Teatres de la Generalitat postergue el Circuit a capítulo IV no hace más que confirmar que este ente público adscrito a la Generalitat de todos los valencianos cada vez está ciñéndose más y casi exclusivamente en sus producciones de espectáculos de teatro y danza que en su mayor parte solo se exhiben en la ciudad de Valencia y en la programación de los teatros Principal, Talia y Rialto, de la ciudad de Valencia, y –en menor medida – Arniches, de Alicante. Al pasarlo a “subvenciones por actividades que organizan otros” se desentienden del proyecto. ¿Dónde está el compromiso y servicio público y cultural para con los ciudadanos que no viven en Valencia capital o en Alicante capital? ¿En qué justifican la cooperación territorial o la debida implicación en toda la Comunidad Valenciana qué es uno de los objetivos primigenios del ente? ¿Por qué, centrándose en la capital, obvian los millones de ciudadanos que no viven cerca de ella?

Estamos seguros que la liquidación del Circuit supondrá dejar a nuestros conciudadanos huérfanos de una disciplina artística a la que eran asiduos, y de la consiguiente merma de representaciones para las compañías valencianas, pues serán pocos los ayuntamientos que se atrevan –y más ahora en tiempo de crisis- a adelantar el importe íntegro de sus cachés, o lo que es lo mismo: a convertirse en singulares financieras de la Generalitat hasta que ésta se digne reintegrarles la mitad de la cuantía finiquitada, hecho que como asociación ponemos en duda, pues nunca se corresponderá con el mismo porcentaje económico que hasta ahora se dispensaba desde el Circuit; ni se podrá equiparar con los valores añadidos de información y formación que se desprendían de sus actividades y que aumentaban el bagaje y profesionalidad del gestor cultural o programador público.

Como asociación profesional nos manifestamos indignados por la desaparición de este modelo de funcionamiento técnico y profesional (Circuit Teatral Valencià) un buen instrumento para la democratización de la cultura.que ha sido ejemplo y modelo imitado en otras comunidades autónomas españolas por su funcionamiento y por su implicación interinstitucional, y que, también, ha sido “copiado” para promover y divulgar otras disciplinas artísticas.