Valencia, 19/12/2009
El sector apícola de LA UNIÓ se ha concentrado ante las puertas de la Conselleria de Agricultura en Valencia para expresar su protesta por la manifiesta pasividad y dejadez ante los problemas que padecen los apicultores valencianos.
Los apicultores de LA UNIÓ desean hacer patente de este modo el malestar y la actitud de desprecio de la Generalitat hacia este sector, pues tras dos años de negociación e interlocución con la Conselleria de Agricultura la mayoría de los asuntos que les afectan siguen sin resolverse.
LA UNIÓ afirma que la Conselleria de Agricultura pone numerosas trabas e impedimentos a los apicultores valencianos para desarrollar de forma normal su actividad, sin darse cuenta de que se trata de un sector que además de producir riqueza para el conjunto de la economía de la Comunitat Valenciana es clave para el mantenimiento del medio ambiente y la biodiversidad.
LA UNIÓ señala que se ha puesto en marcha a lo largo de este año el decreto de la “pinyolà” por el que aleja una vez más a los apicultores de las plantaciones citrícolas, con la novedad por primera vez de no contar con indemnizaciones pese a las restricciones de poder producir la miel autóctona de azahar. Además, existe un considerable retraso en el cobro de las ayudas de la “pinyolà” de los años 2007 y 2008 y las ayudas agroambientales concedidas han defraudado tanto por su contenido como por su ridícula dotación.
Los apicultores de LA UNIÓ no descartan seguir con las acciones de protesta si la Conselleria de Agricultura se enroca en no apoyar al sector.
TABLA REIVINDICATIVA
1. Por el derecho a trabajar como apicultor, sin limitaciones. Desde hace ya demasiados años, la Conselleria de Agricultura está publicando un Decreto que obliga a los apicultores a retirar las colmenas de las zonas citrícolas de la Comunitat Valenciana impidiendo, de esta manera, la producción de miel de azahar tan característica de nuestra comunidad autónoma. El apicultor valenciano se ha visto limitado durante más de 15 años a la producción de miel de azahar creando, a su vez, un enfrentamiento entre el sector citrícola y el sector apícola como consecuencia de la falta de planificación e implicación de la administración autonómica. Por tanto, los apicultores exigen poder ejercer su profesión dentro de una actividad sin las limitaciones existentes, tal y como lo hacen el resto de actividades económicas.
2. Por unas agroambientales justas y a la altura del beneficio que aportan las abejas al medio ambiente. La importancia de la producción apícola es destacada, no se puede olvidar el papel ejercido por las abejas en el medio ambiente, sobretodo por su función polinizadora, así como en el contexto del desarrollo rural y la contribución al equilibrio ecológico, ya que su presencia es fundamental para la preservación de una gran diversidad de plantas además de elevar la productividad de gran parte de los cultivos, aprovechando recursos que no podrían ser utilizados directamente por ninguna otra actividad agraria ni por el hombre. Según estudios realizados, la presencia de colmenas puede llegar a incrementar la producción en un 20-30% de la producción. Las ayudas agroambientales publicadas por la administración de nuestra Comunidad Autónoma para el periodo 2008-2013, carecen de presupuesto suficiente, limitan las zonas donde asentar las colmenas a zonas desfavorecidas donde las condiciones climáticas y geográficas son, en su mayoría inviables para el desarrollo normal de la colmena, cuando debería abarcar toda la superficie de la Comunitat Valenciana, se limita el número de colmenas y asentamiento impidiendo de esta manera el principal objetivo de esta ayuda, contribuir a través de la polinización al mantenimiento de la biodiversidad.
3. Por el cumplimiento inmediato de las promesas de la administración. La Conselleria de Agricultura lleva incumpliendo su promesa de compensar a los apicultores por su expulsión durante los años 2007 y 2008 de las zonas citrícolas, con la consecuente pérdida de renta que ello ha producido.
4. Por una mayor investigación sanitaria en el sector apícola. El despoblamiento de las colmenas es un fenómeno alarmante a nivel mundial en el que se constata de forma fehacientemente una elevada mortandad de las abejas, sin que por el momento exista una explicación científica comúnmente aceptada de las causas que provocan esta circunstancia, y por lo tanto, un método para combatir este fenómeno. A este fenómeno se le suele adjudicar diferentes causas como el déficit de polen, efectos de nuevos plaguicidas que provocan la desorientación de las abejas e infecciones oportunistas favorecidas por la debilidad de la colmena. Si tal como afirma la FAO, están desapareciendo insectos polinizadores, sólo queda la abeja como insecto que puede contribuir al mantenimiento de la biodiversidad y, como consecuencia, al futuro de la producción de alimentos. Cabe recordar que sin polinización no existe, de forma natural, la reproducción de las plantas, incluyendo los frutales, las hortalizas, etc.
5. Por la promoción del consumo de un producto artesanal. La importación de miel ha aumentado considerablemente estos últimos años. La balanza comercial es negativa para España, se generan cerca de once mil toneladas al año. Los principales países de procedencia son Argentina y China. Estas mieles
normalmente son de muy baja calidad ya que son adulteradas con disoluciones de azúcar, de caña de azúcar y harina de maíz (sirope) presentando, además, residuos de pesticidas y antibióticos como el cloranfenicol principalmente. Los grandes importadores occidentales introducen sus mieles en la UE a través de
otros países. Su procedencia es falsificada en países de bajo censo apícola y de nula capacidad exportadora. Es lo que se conoce como TRIANGULACIÓN. La miel China tiene dos de estas rutas; una a través de India y otra por Singapur y Australia. Por último está Rusia, vía Alemania y Países del Este. Países como Vietnam, India, Rusia y Malasia han pasado a ser grandes exportadores de miel, sin ser reconocidos como grandes productores de miel. En las fronteras europeas existen controles en aduanas que verifican la calidad de la miel pero se duda que también verifiquen su autenticidad. Lo real es que son mieles importadas a muy bajo precio, lo que hunde el mercado nacional.



