Valencia, 25/01/2010
AVA-ASAJA destaca el éxito alcanzado por el Ayuntamiento de Alzira en la lucha contra los robos en el campo, que comienzan a disminuir de forma evidente en este municipio. La clave de este logro reside no sólo en el esfuerzo de la policía local a la hora de vigilar los caminos rurales, sino muy especialmente en la exigencia a agricultores, transportistas de fruta y a almacenes de confección de la llamada ‘Guía-conduce’, un sencillo documento que acredita la legítima procedencia del género. “El Ayuntamiento ha sabido implantar con éxito este requisito y los agricultores cumplen de buena gana con él, los vecinos colaboran denunciando cuanto les parece sospechoso y además, se cuenta con un instrumento legal válido con el que poder sancionar a aquellos que se sabe que trabajan con fruta robada”, advierte el presidente de esta organización agraria, Cristóbal Aguado, quien reclama por todo ello a la Delegación de Gobierno que extienda el
modelo al resto de la Comunitat Valenciana.
AVA-ASAJA ha remitido de hecho una carta al representante del Ejecutivo central en
la Comunitat Valenciana, Ricardo Peralta, instándole a implantar esta fórmula en el resto de municipios agrícolas valencianos. La cuestión ya fue de hecho planteada en la última Junta de Seguridad en el Ámbito Rural celebrada a mediados del año pasado pero, pese a que el delegado se comprometió a estudiarla, nada se ha hecho desde entonces. La ‘Guía conduce’ fue impulsada en 1998 y durante el tiempo que estuvo vigente también resultó altamente efectiva. De reimplantarla a nivel autonómico, sería la propia Guardia Civil la que podría reclamar este documento, lo que lógicamente serviría para amplificar los efectos beneficiosos de esta política. Prueba de los buenos resultados que está obteniendo es el hecho de que hasta cuatro municipios citrícolas –Tavernes de la Valldigna, Simat, Vall d’Uxó y Polinyà del Xúquer- están estudiando la ordenanza del municipio alzireño y la propia ‘Guía-conduce’ para aplicarla en sus términos en la próxima campaña.
Este documento recoge todos los datos necesarios para identificar al citricultor, los relativos a la parcela de donde procede así como a la descripción de la mercancía (peso, variedad…) pero también incluye los del comerciante o la entidad compradora. Y cuando ésta llega al punto de recepción, el comprador completa este particular círculo de trazabilidad al volver a rellenar en la propia guía la cantidad recibida, la variedad, la fecha y hora de entrega… “Con tales datos no sólo se facilita que en los controles se pueda diferenciar fácilmente la fruta robada de la que no lo es, sino que además se pueden obtener pruebas para encausar a aquellos almacenes que no sepan justificar la procedencia de la fruta que comercializan”, explica Aguado.


