Madrid, 19/01/2010
El presidente de la Federación Española de Hostelería (FEHR), José María Rubio, junto con los presidentes de la Asociación de cadenas de Restauración, Bernardo Rodilla, de la Asociación de Hostelería de la Comunidad de Madrid, Tomás Gutiérrez, la Asociación Madrileña de Empresarios de Restauración, Rafael Andrés Llorente, y la Asociación de Empresarios por la Calidad del Ocio Nocturno, Dionisio Lara, han explicado que las razones de la oposición de los hosteleros españoles a que se modifique la vigente ley de medidas sanitarias contra el tabaquismo para imponer una prohibición total de fumar en todos los establecimientos de hostelería son las graves pérdidas económicas que esa medida provocará en las empresas del sector, sobre todo en los pequeños negocios familiares que son gran mayoría.
Las pérdidas se producirán, según han explicado, porque una parte importante de la clientela (en torno a un 40% - 45%) el consumo de productos hosteleros está vinculado al consumo de tabaco. Y una prohibición total conlleva una menor demanda con la consiguiente caída de ventas.
Eso es lo que ha pasado en Irlanda, único país de la Unión Europea en el que está vigente la prohibición total de fumar en hostelería. En 2004 se impuso la prohibición de fumar en todos los establecimientos de hostelería irlandeses y, según los últimos datos oficiales de la de la Oficina Central de Estadística de ese país, entre 2003 y 2007, han cerrado el 8,6 % de los restaurantes y el 24 % de los bares.
El Ministerio de Sanidad elude sistemáticamente la referencia a estos datos de cierres de empresas y en el dossier informativo que ha enviado al Congreso de los Diputados para la reforma de la ley antitabaco únicamente dice de Irlanda que “en el año siguiente a la aprobación de la ley, los ingresos del sector hostelero se redujeron un 3,3%, menos que en los tres años previos a la prohibición”. Esta afirmación no se sostiene frente a los datos oficiales de la Central Statistics Office Ireland, que en 2004 y años siguientes registra caídas de facturación diferentes a las señaladas (hasta un -10,4 % en bares) y en los años precedentes registra crecimientos de facturación entre el 18,9% y el 22 % en restaurantes y entre el 9,9% y el 11,7% en bares.
Otro ejemplo de las consecuencias económicas de la prohibición total es lo que ha ocurrido en Croacia. En mayo de 2009 se impuso la prohibición total de fumar en la hostelería. Y en septiembre de 2009, el gobierno se vio obligado a dar marcha atrás, hacia un modelo muy parecido al español, por la ruina que la prohibición total estaba causando en bares y restaurantes, y en el conjunto de este país, cuya economía depende en gran parte del turismo.
Según las estimaciones de la Federación Española de Hostelería y de las 75 asociaciones que la integran, en nuestro país la prohibición provocará una menor frecuencia de visitas en un porcentaje importante de clientes (fumadores y no fumadores, ya que lo normal es acudir en grupo) y una caída de las ventas, que en los restaurantes se situaría en torno a un 7 % y en los bares y cafeterías entre un 10% y un 15%. Para los locales de ocio nocturno se señala un impacto negativo incluso superior al 15%.
Los dirigentes de FEHR y de todas sus asociaciones se están dirigiendo a todos los poderes públicos, tanto al gobierno central cono los gobiernos autonómicos y partidos políticos para pedirles que tengan en cuenta el grave perjuicio que la prohibición total causará a la economía y el empleo y que se mantenga la ley actualmente vigente, que es una buena ley, que se adapta a la realidad social y de la hostelería de nuestro país.


