Alicante, 01/02/2010
El año 2009 termina para el empleo como empezó: descontrol absoluto del desempleo. Las cifras no dejan lugar a optimismos, durante los años 2008 y 2009, en Alicante ha aumentado el número de personas paradas en 130.800; se ha pasado de las 97.300 que había a finales del 2007 a las 228.100 con que termina este año. Esto supone que durante los dos últimos años, se han quedado paradas 179 personas cada día. 2009 termina mostrando la confirmación de que no se están tomando las medidas necesarias para proteger al empleo y a la economía productiva.
En el último trimestre 8.500 personas se han quedado sin empleo. Igual de preocupante es la pérdida de ocupación: en el mismo periodo, se ha pasado de 761.400 personas ocupadas a 728.700, es decir, 32.700 personas ocupadas menos. Esto se explica, entre otras cosas, por la profunda pérdida de actividad económica productiva que está sufriendo esta provincia.
Este 2009 ha sido, incluso, peor que el 2008, sobre todo teniendo en cuenta que, al menos desde el 2005, éste ha sido el primer año en que, trimestre tras trimestre sólo se han dado caídas del empleo, sin que ningún trimestre mejorara al anterior. La destrucción de empleo continúa una escalada descontrolada sin que se tomen medidas que contrarresten los efectos de la crisis de los bancos.
Por sectores económicos, hay que destacar que durante el 2009 la Ocupación ha caído en el sector servicios en 18.600 puestos de trabajo; en construcción la caída ha sido de 9.900 puestos; en agricultura la caída ha llegado a 7.500 personas; pero destaca la brutal pérdida de empleo que se ha producido en el sector industrial con una pérdida de 28.800 puestos de trabajo, se ha pasado de ocupar a 125.200 personas a ocupar sólo a 96.400.
La caída más fuerte se la ha llevado el grupo de varones que han acumulado el 78’8 % de la pérdida de empleo durante el 2009. Esto señala que son los sectores más masculinizados (construcción, industria y, en parte, servicios) los que se están llevando la peor parte de la crisis. Los datos confirman que la peor parte de la crisis la están sufriendo las personas trabajadoras y dimensiona en toda su crudeza la brutal pérdida de actividad económica que está sufriendo Alicante. Es imprescindible tomar las medidas necesarias para empezar a reconstruir la actividad productiva: apoyo a las medianas y pequeñas empresas, facilitar créditos a las familias y a los pequeños empresarios (y si las entidades financieras privadas no sirven, habrá que impulsar la actividad financiera desde las entidades públicas). Al mismo tiempo son urgentes planes valientes y amplios que generen empleo y que protejan a las personas en desempleo. Que la crisis de los bancos no la acaben pagando las personas trabajadoras.


