David Torres ganó con esta obra el prestigioso Premio Logroño
Editorial Algaida. 376 páginas 20€
Valencia, 02/04/2011, S. Soria
Cuatro historias aparentemente inconexas se entrelazan en Punto de fisión, una arriesgada parábola posmoderna con la que David Torres ganó el prestigioso Premio Logroño de Novela. El Jurado le otorgó el galardón por unanimidad destacando que Punto de fisión es "un formidable homenaje a la literatura y al ciego impulso de narrar" que entremezcla "humor, riesgo formal y posmodernidad delirante en una novela absolutamente rompedora: un prodigioso y laberíntico edificio".
Presentando el libro en Valencia, y ante tantos elogios, David Torres reconoce que "saben muy bien porque los miembros del Jurado, precisamente, son, cada uno en lo suyo, auténticos maestros: relato, novela tradicional, género negro, thriller...... y lo que hace grande a un premio es el jurado, no el dinero". Y el Jurado, en este caso, estaba presidido por Luis Mateo Díez, acompañado por Manuel Rivas, Félix J. Palma, Care Santos y Fernando Marías, quien afirma que la novela es "una poderosa marea de apocalipsis, ternura, revolución, pornografía y amor que moverá los parámetros de referencia de la novela negra del siglo XXI".
David Torres desvela que "las historias se hacen con trozos de otras historias". Como el monstruo de Frankenstein, el cuerpo tatuado de Julia o la hélice del código genético, este libro está hecho con fragmentos de distintas historias que se van uniendo para cobrar nueva vida. Uno: la novela de Sergei, un niño superviviente de Chernobyl que debe regresar a la zona de exclusión para recuperar, por orden de la mafi a ucraniana, recuerdos de los refugiados. Dos: la aventura de Matas, un editor hipocondríaco al que, a partir de un gatillazo, todo empieza a irle mal. Tres: la odisea de Leonardo Zubiri, que sobrevive al impacto de un rayo y se convierte en autor de éxito urdiendo extraños relatos donde Franco se mezcla con Frankenstein y las disputas de una comunidad de vecinos cifran la historia del mundo. Y cuatro: las desventuras de Rodríguez, un inspector de policía que sigue los pasos de un insensato grupo terrorista. En el escenario de un Madrid descabalado, con la Cibeles decapitada por una explosión y bajo la amenaza del PICHY (Partido Independentista Chulapo ¿Y?), estas cuatro historias aparentemente inconexas van trenzándose en un audaz contrapunto hasta que finalmente todas desembocan en una sola historia: un formidable homenaje a la literatura y al ciego impulso de narrar. Y añade David Torres que "el humor es muy importante en esta novela porque suaviza la parte dramática. Cuando empecé a escribirla ignoraba casi por completo lo que iba a escribir porque siempre desconozco más cosas de las que sé, me gusta más descubrirlo todo paso a paso, casi al mismo tiempo que el lector. Tampoco me planteé que fuera una novela rompedora pero es cierto que contienen muchos géneros en sus páginas".
David Torres reconoce un cierto tono apocalíptico en Punto de fisión ya que "en la acepción amplia del término, es una novela sobre el fin del mundo, al menos para varios personajes cuyo mundo cambiará para siempre por diversas causas. La historia de Chernobyl, que es algo así como el bajo continuo de la narración, significó también el final de un sistema en los últimos coletazos de un siglo plagado de holocaustos y desastres. Pero también es una novela apocalíptica en su significado de revelación porque a los protagonistas se les revela, a través de su particular catarsis, una nueva vida y un nuevo destino". Y también podría decirse, remata David Torres, que "es una novela negra mutante, pomoderna, posnuclear y radiactiva".
Sobre el autor
David Torres (Madrid, 1966), escritor y columnista de prensa, es uno de los novelistas más versátiles y con más proyección del panorama literario español. Ha cultivado diversos géneros: la novela negra en Niños de tiza; el libro de viajes en La sangre y el ámbar; el retrato literario en Bellas y bestias; el relato en Donde no irán los navegantes y Cuidado con el perro; la novela de aventuras en Nanga Parbat (Premio Desnivel); y la mitología en El mar en ruinas. Ha obtenido entre otros gaaardones el Dashiell Hammemtt a la mejor novela negra publicada en español y el Tigre Juan de Novela por Niños de tiza y fue finalista del Premio Nadal por El gran silencio. Es colaborador habitual del diario El Mundo y profesor en la escuela literaria Hotel Kafka donde también tiene alojado su blog, Tropezando con melones.
Editorial Algaida. 376 páginas 20€
| David Torres. Foto: Susana Alfonso |
Cuatro historias aparentemente inconexas se entrelazan en Punto de fisión, una arriesgada parábola posmoderna con la que David Torres ganó el prestigioso Premio Logroño de Novela. El Jurado le otorgó el galardón por unanimidad destacando que Punto de fisión es "un formidable homenaje a la literatura y al ciego impulso de narrar" que entremezcla "humor, riesgo formal y posmodernidad delirante en una novela absolutamente rompedora: un prodigioso y laberíntico edificio".
Presentando el libro en Valencia, y ante tantos elogios, David Torres reconoce que "saben muy bien porque los miembros del Jurado, precisamente, son, cada uno en lo suyo, auténticos maestros: relato, novela tradicional, género negro, thriller...... y lo que hace grande a un premio es el jurado, no el dinero". Y el Jurado, en este caso, estaba presidido por Luis Mateo Díez, acompañado por Manuel Rivas, Félix J. Palma, Care Santos y Fernando Marías, quien afirma que la novela es "una poderosa marea de apocalipsis, ternura, revolución, pornografía y amor que moverá los parámetros de referencia de la novela negra del siglo XXI".
David Torres desvela que "las historias se hacen con trozos de otras historias". Como el monstruo de Frankenstein, el cuerpo tatuado de Julia o la hélice del código genético, este libro está hecho con fragmentos de distintas historias que se van uniendo para cobrar nueva vida. Uno: la novela de Sergei, un niño superviviente de Chernobyl que debe regresar a la zona de exclusión para recuperar, por orden de la mafi a ucraniana, recuerdos de los refugiados. Dos: la aventura de Matas, un editor hipocondríaco al que, a partir de un gatillazo, todo empieza a irle mal. Tres: la odisea de Leonardo Zubiri, que sobrevive al impacto de un rayo y se convierte en autor de éxito urdiendo extraños relatos donde Franco se mezcla con Frankenstein y las disputas de una comunidad de vecinos cifran la historia del mundo. Y cuatro: las desventuras de Rodríguez, un inspector de policía que sigue los pasos de un insensato grupo terrorista. En el escenario de un Madrid descabalado, con la Cibeles decapitada por una explosión y bajo la amenaza del PICHY (Partido Independentista Chulapo ¿Y?), estas cuatro historias aparentemente inconexas van trenzándose en un audaz contrapunto hasta que finalmente todas desembocan en una sola historia: un formidable homenaje a la literatura y al ciego impulso de narrar. Y añade David Torres que "el humor es muy importante en esta novela porque suaviza la parte dramática. Cuando empecé a escribirla ignoraba casi por completo lo que iba a escribir porque siempre desconozco más cosas de las que sé, me gusta más descubrirlo todo paso a paso, casi al mismo tiempo que el lector. Tampoco me planteé que fuera una novela rompedora pero es cierto que contienen muchos géneros en sus páginas".
David Torres reconoce un cierto tono apocalíptico en Punto de fisión ya que "en la acepción amplia del término, es una novela sobre el fin del mundo, al menos para varios personajes cuyo mundo cambiará para siempre por diversas causas. La historia de Chernobyl, que es algo así como el bajo continuo de la narración, significó también el final de un sistema en los últimos coletazos de un siglo plagado de holocaustos y desastres. Pero también es una novela apocalíptica en su significado de revelación porque a los protagonistas se les revela, a través de su particular catarsis, una nueva vida y un nuevo destino". Y también podría decirse, remata David Torres, que "es una novela negra mutante, pomoderna, posnuclear y radiactiva".
Sobre el autor
David Torres (Madrid, 1966), escritor y columnista de prensa, es uno de los novelistas más versátiles y con más proyección del panorama literario español. Ha cultivado diversos géneros: la novela negra en Niños de tiza; el libro de viajes en La sangre y el ámbar; el retrato literario en Bellas y bestias; el relato en Donde no irán los navegantes y Cuidado con el perro; la novela de aventuras en Nanga Parbat (Premio Desnivel); y la mitología en El mar en ruinas. Ha obtenido entre otros gaaardones el Dashiell Hammemtt a la mejor novela negra publicada en español y el Tigre Juan de Novela por Niños de tiza y fue finalista del Premio Nadal por El gran silencio. Es colaborador habitual del diario El Mundo y profesor en la escuela literaria Hotel Kafka donde también tiene alojado su blog, Tropezando con melones.
Etiquetas (tags): David Torres, Punto de fisión, libros, literatura, novela, Premio Logroño
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