Valencia, 14/07/2012, S. Soria
Todas las chicas besan con los ojos cerrados, la primera novela del castellonense Enric Pardo, comienza con una cita de John Lennon: “Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es una media naranja, y que la vida tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta“. Y un poco sobre esta dualidad, sobre si necesitamos o no una media naranja o si ya hemos nacido totalmente enteros, discurre una novela que suscita también una cuestión clara y directa: ¿Qué tiene Todas las chicas besan con los ojos cerrados que conquista a quien la lee? La respuesta, (o, al menos, una de las posibles respuestas), a esta pregunta la ofrece Berto Romero en el prólogo de esta novela cuando afirma que “me atrapó, no pude dejar de leerla y conservo de ella un muy agradable recuerdo en el corazón“.
Todas las chicas besan con los ojos cerrados, la primera novela del castellonense Enric Pardo, comienza con una cita de John Lennon: “Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es una media naranja, y que la vida tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta“. Y un poco sobre esta dualidad, sobre si necesitamos o no una media naranja o si ya hemos nacido totalmente enteros, discurre una novela que suscita también una cuestión clara y directa: ¿Qué tiene Todas las chicas besan con los ojos cerrados que conquista a quien la lee? La respuesta, (o, al menos, una de las posibles respuestas), a esta pregunta la ofrece Berto Romero en el prólogo de esta novela cuando afirma que “me atrapó, no pude dejar de leerla y conservo de ella un muy agradable recuerdo en el corazón“.
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