- La muestra reúne obras de 27 artistas, realizadas con materiales como cerámica, barro, lana, textiles, esparto y otras fibras naturales
- La exposición, que podrá visitarse hasta el 14 de junio, invita a reflexionar sobre nuestra relación con el entorno, la memoria y los ritmos de producción contemporáneos
Valencia, 12/06/2026
El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) despide el 14 de junio la exposición colectiva ‘A media lumbre’ en el Centre Julio González. La muestra, que reúne obras de 27 artistas realizadas con materiales como cerámica, barro, lana, textiles, esparto y otras fibras naturales, gira en torno a la artesanía, los oficios y los saberes tradicionales de los territorios.
El público que visita la exposición, comisariada por Blanca de la Torre, es recibido por una gran pancarta con la palabra ‘Guapa’, de Pilar Albarracín. A lo largo del recorrido, los visitantes descubren las obras realizadas en arcilla vidriada de Glenda León, las ánforas de Antonio Fernández Alvira, las flores azules de porcelana de Noemi Iglesias Barrios, piezas cerámicas de Marta Font o una instalación de Josefina Guilisasti realizada junto a artesanas de Rari, en Chile.
La muestra incluye obras de Isabel Servera realizadas con técnicas vinculadas al trenzado de palmito, los tapices de Adriana Meunié, una instalación escultórica de Laura Segura o una pieza de Jessica Stockholder. Otras obras recuperan el uso del esparto, como las de Sonia Navarro o Ana Laura Aláez, o la cerámica, como Concha Ybarra, Sarah Viguer Cebriá, Javier Bravo de Rueda o las baldosas esmaltadas de Susana Cámara Leret.
Por su parte, Ricardo Calero reivindica la cestería tradicional y su relación con el entorno natural, mientras que Laurita Siles recupera la lana de la oveja Carranzana para reflexionar sobre biodiversidad y patrimonio cultural.
Asimismo, ‘A media lumbre’ combina piezas sonoras como las de Saskia Calderón con obras olfativas, como un monumental collar suspendido de Julie C. Fortier que desprende aromas de sotobosques.
Frente a la aceleración constante, la exposición propone al espectador realizar una pausa y reflexionar sobre nuestra relación con el territorio, la memoria y los ritmos de producción contemporáneos. La muestra invita a reconsiderar aquello que durante mucho tiempo quedó relegado a los márgenes: los oficios, las técnicas manuales, el paisaje doméstico o los conocimientos transmitidos fuera de los grandes relatos oficiales.

